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Las escenas de reconstrucción de este vídeo se han generado con herramientas de IA a partir de fuentes históricas. No son imágenes del acontecimiento. Mapas y cifras llevan su estado en la ficha de reconstrucción. La locución es sintética.
Aquí se cuenta por qué atacó Mardonio y cómo sabemos quién combatió en Platea, que es lo que las fuentes antiguas no cuentan igual. La ficha de reconstrucción recoge cada afirmación con su fuente.

Dónde fue la batalla de Platea
Un año después de Salamina, Mardonio seguía en Grecia con el ejército que le había dejado Jerjes. Heródoto le atribuye dos motivos para dejar el Ática: el terreno no servía a su caballería y, si perdía allí, la única salida era un paso de montaña. Quemó lo que quedaba de Atenas y se fue a Beocia, donde Tebas estaba de su lado.
La batalla de Platea se libró entre el monte Citerón, al sur, por donde bajó el ejército griego, y el río Asopo, al norte, con Tebas al otro lado. La ciudad de Platea queda al oeste de esa franja de lomas y llanura.
Heródoto nombra los lugares: la fuente Gargafia, un santuario de Deméter, un templo de Hera delante de la ciudad y un paraje que llama la Isla. Del templo de Hera se encontraron los cimientos en 1891, según la tesis de Jones (2020); los demás no están identificados. En el mapa van en discontinuo y colocados por las distancias que da Heródoto: donde él los sitúa, no donde estaban.

Cuántos eran: las cifras y quién las da
Junto al Asopo, en tierra de Tebas, Mardonio levantó un campamento con muro de madera de unos diez estadios por lado, según Heródoto. Enfrente mandaba Pausanias, regente de Esparta porque el hijo de Leónidas era un niño.
Del lado griego, Heródoto cuenta treinta y ocho mil setecientos hoplitas y casi setenta mil hombres de tropa ligera, treinta y cinco mil de ellos hilotas, siete por cada espartiata. Del lado persa, Heródoto da trescientos mil, y a los griegos que iban con Mardonio, que nadie contó, les supone cincuenta mil. Diodoro, cuatro siglos después, da quinientos mil. Ninguna de estas cifras se puede comprobar, y aquí van todas con su autor.
Diez días sin cruzar el Asopo
Heródoto cuenta que los dos ejércitos sacrificaban antes de moverse y que las víctimas decían lo mismo en los dos campos: favorables a quien resistiera, adversas a quien cruzara el río y atacara primero. Según Heródoto, pasaron diez días y nadie cruzó.
La caballería persa sí se movía. Su jefe, Masistio, cayó con su caballo y los atenienses lo mataron; Heródoto describe su coraza de escamas de oro y cuenta que los persas se cortaron el pelo por él.
La cena de Tebas: el informante de Heródoto
Antes de que nadie cruzara hubo una cena en Tebas. Según Heródoto, el tebano Atagino sentó a Mardonio con cincuenta persas y cincuenta tebanos, un persa y un tebano en cada lecho. Y esta vez Heródoto dice de quién lo sabe:
«Esto lo oí del orcomenio Tersandro.»
— Heródoto IX.16
Según Tersandro, el persa de su lecho le dijo al final del vino que de todos los que cenaban quedarían pocos en poco tiempo, y se le saltaban las lágrimas. Aquí se da como lo que es: lo que un orcomenio le contó a Heródoto.

Por qué Mardonio decidió atacar
La primera decisión no fue griega. Heródoto cuenta que al octavo día la caballería persa capturó en el paso del Citerón una recua de quinientas bestias de carga con grano del Peloponeso. Al undécimo, según Heródoto, Mardonio reunió consejo con Artabazo, el otro general que Jerjes había dejado en Grecia; de quién supo Heródoto lo que se dijo allí, no lo dice.
Artabazo, según Heródoto, propuso retirarse a Tebas, donde había grano y forraje, y gastar el oro en comprar a los que mandaban en las ciudades griegas. Según Heródoto, Mardonio quería combatir ya, sin esperar a que las víctimas cambiaran:
«Nadie se opuso, y se impuso su parecer: porque el mando del ejército lo tenía él, del rey, y no Artabazo.»
— Heródoto IX.42
Es la decisión persa tal como la cuenta Heródoto: un hombre con el mando del rey decide no esperar.

La fuente Gargafia y el grano que no llegaba
Esa noche, dice Heródoto, Alejandro de Macedonia, aliado de los persas, llegó a caballo a los puestos atenienses para avisar de que Mardonio atacaría al amanecer. Heródoto cuenta también que Pausanias intentó cambiar de ala con los atenienses y que los dos ejércitos deshicieron el cambio; Plutarco, seis siglos después, no se lo cree.
Mardonio lanzó la caballería todo el día. Según Heródoto, los jinetes enturbiaron y cegaron la fuente Gargafia, la única agua del ejército griego, porque bajar al Asopo bajo las flechas no se podía. Sin agua, y sin el grano, que ya no pasaba el monte, los jefes fueron a ver a Pausanias.

La noche de la retirada
Según Heródoto, decidieron irse de noche, en la segunda guardia, a un lugar que llama la Isla:
«Decidieron ir a la Isla. Está a diez estadios del Asopo y de la fuente Gargafia, junto a la que entonces acampaban, delante de la ciudad de Platea.»
— Heródoto IX.51
Heródoto describe la Isla como un trozo de tierra entre dos brazos de un arroyo, con agua y fuera del alcance de la caballería; dónde estaba no lo sabe nadie, y en el mapa va en discontinuo. Lo que pasó, Heródoto lo cuenta con una palabra que Plutarco le reprochará:
«Cuando se pusieron en marcha, huyeron contentos de la caballería hacia la ciudad de Platea.»
— Heródoto IX.52
La mayoría, según Heródoto, no fue a la Isla: siguió hasta el templo de Hera, delante de las murallas. Cuando Pausanias mandó seguirlos, uno de sus jefes de batallón, Amonfáreto, se negó: no había estado en el consejo, dice Heródoto, y no quería huir del enemigo. Discutieron toda la noche, y en un momento, cuenta Heródoto, Amonfáreto dejó caer una piedra a los pies de Pausanias: ese era su voto de no huir.
Al alba, Heródoto dice que Pausanias pensó que Amonfáreto no se quedaría solo, y se puso en marcha por los cerros con lacedemonios y tegeatas; los atenienses fueron por la llanura. Según Heródoto, Pausanias esperó a Amonfáreto junto a un santuario de Deméter que tampoco está identificado, y detrás de Amonfáreto llegó la caballería persa.

El alba: Mardonio cruza el Asopo
Al amanecer, cuenta Heródoto, Mardonio vio vacío el campo griego y se lo enseñó a los tesalios que le habían dicho que los lacedemonios nunca huyen. Ese discurso lo escribe Heródoto, y lo que dijo no lo sabemos. Lo que hizo, según Heródoto, fue cruzar el Asopo a la carrera detrás de lo que tomó por una huida, sin ver a los atenienses, y dar con los lacedemonios y los tegeatas solos.
Ese es el momento, y no el choque: según Heródoto, un general con el mando del rey lee una huida donde hay una marcha rota.
Diodoro, cuatro siglos después y sin declarar su fuente, no cuenta ninguna retirada: los griegos están en un terreno estrecho, entre una colina y el río, y Mardonio ataca de frente. Son dos historias, y aquí se quedan las dos. En las dos, Mardonio ataca a los lacedemonios.
Pausanias bajo las flechas
Según Heródoto, los lacedemonios y los tegeatas, cincuenta mil con su tropa ligera y tres mil más, sacrificaron para combatir y las víctimas no salían favorables, mientras los persas disparaban detrás de una empalizada de escudos de mimbre. Heródoto dice que caían muchos y que Pausanias no daba la orden.

Entonces, cuenta Heródoto, Pausanias volvió los ojos al templo de Hera y rezó a la diosa; los tegeatas cargaron primero, y las víctimas salieron favorables. Qué pensaba Pausanias no lo sabemos. Lo que hizo, según Heródoto, fue esperar y mirar al templo.

El choque y la muerte de Mardonio
Según Heródoto, cuando cayó la empalizada el combate siguió junto al santuario de Deméter, mucho tiempo y cuerpo a cuerpo, y a los persas no les faltaba valor, sino armadura y orden. Mardonio combatía en un caballo blanco, con mil persas escogidos a su alrededor, según Heródoto; cuando murió, los suyos se volvieron hacia su campamento.

Quién combatió en Platea
Según Heródoto, contra los persas solo combatieron los lacedemonios y los tegeatas; los atenienses chocaron con los griegos del bando persa y mataron a trescientos tebanos, y los demás, junto al templo de Hera, no combatieron. Cuando salieron sin orden, cuenta Heródoto, la caballería tebana mató a seiscientos megarenses y fliasios. Artabazo, con cuarenta mil hombres según Heródoto, no combatió y se fue hacia Asia.
Simónides, que escribió a uno o dos años de la batalla, cuenta otra cosa. Plutarco cita sus versos contra Heródoto, y un papiro de Egipto aparecido en 1992 conserva más, que según West (1993) y Boedeker (1995) coinciden:
«Y en medio, los que habitan Éfira de muchas fuentes, expertos en toda virtud en la guerra, los que gobiernan la ciudad de Glauco, la ciudad corintia, que levantaron, de oro precioso, al aire, el testimonio más hermoso de sus fatigas.»
— Simónides, en Plutarco, Sobre la malevolencia de Heródoto 42
«En medio» puede ser el centro de la línea o el del combate, y los filólogos lo discuten. Plutarco, beocio, escribió seis siglos después un tratado entero contra Heródoto, pero su pregunta es buena:
«Es asombroso lo de Heródoto: cómo dice que solo estos llegaron a las manos con los enemigos, y de los demás griegos ninguno.»
— Plutarco, Arístides 19.5
Diodoro pone a corintios, sicionios y fliasios persiguiendo a Artabazo, y la base del Zeus de Olimpia lleva otra lista. Aquí se dan todas, sin elegir.
Cuántos murieron en la batalla de Platea
Heródoto da tres cifras de muertos griegos: noventa y un lacedemonios, dieciséis tegeatas y cincuenta y dos atenienses. Heródoto no las suma, y la suma, ciento cincuenta y nueve, es nuestra. Plutarco cuenta mil trescientos sesenta, y Diodoro, más de diez mil enterrados. Del lado persa, según Heródoto, de trescientos mil, quitando los cuarenta mil de Artabazo, no sobrevivieron ni tres mil. Ninguna de estas cifras se puede comprobar.
Al día siguiente, cuenta Heródoto, el cadáver de Mardonio había desaparecido:
«Quién fue el que retiró y enterró el cadáver de Mardonio, no he podido averiguarlo con certeza.»
— Heródoto IX.84
Según Pausanias, seis siglos después enseñaban a los viajeros, junto al camino de Tebas, una tumba que decían de Mardonio.
De quién sabemos lo que pasó
Del lado persa no hay relato de Platea: ni una línea. Todo lo que aquí se cuenta de Mardonio lo escribió un griego. Heródoto, medio siglo después, nombra informantes griegos, como Tersandro o los espartanos que discutían quién había combatido mejor.
Antes escribieron dos poetas. Esquilo llevó Los persas al teatro de Atenas siete años después de la batalla, y no hay prueba de que estuviera en Platea: se cita como lo que es, una tragedia, en la que el fantasma de Darío anuncia esto a los persas que se quedaron en Grecia:
«Tanta será la masa de sangre derramada en tierra de Platea bajo la lanza doria.»
— Esquilo, Los persas 816-817
Un ateniense le da Platea a la lanza doria, la de los espartanos. Después vienen Diodoro, Plutarco y Pausanias el viajero, que en el siglo segundo vio lo que quedaba.
Quién mató a Mardonio
Heródoto da un nombre:
«Muere Mardonio a manos de Aeimnesto, hombre de nota en Esparta.»
— Heródoto IX.64
Plutarco da otro:
«Y a Mardonio lo mata un espartiata llamado Arimnesto, golpeándole la cabeza con una piedra.»
— Plutarco, Arístides 19.1
Pausanias el viajero vio en Platea la estatua de un Arimnesto que mandó a los plateos, y no dice que matara a nadie. Un epigrafista, Knoepfler, propone, según Müller (2024), que el espartano y el plateo son el mismo hombre y que Pausanias leyó mal el nombre. Son tres testimonios y una propuesta, y no lo sabemos.
Lo que quedó: la columna de las serpientes, Olimpia y las tumbas
Según Heródoto, con la décima parte del botín se hicieron un trípode de oro sobre una serpiente de bronce para Delfos, un Zeus de diez codos para Olimpia y un Poseidón de siete para el Istmo. La serpiente de bronce de Delfos se conserva: en el siglo cuarto de nuestra era se la llevaron a Constantinopla, y sigue en el Hipódromo de Estambul, sin las cabezas.
Tucídides cuenta, una generación después, lo que pasó con la inscripción:
«Caudillo de los griegos, cuando destruyó el ejército de los medos, Pausanias dedicó a Febo este recuerdo. Los lacedemonios borraron enseguida ese dístico del trípode y grabaron por su nombre las ciudades que, juntas, derribaron al bárbaro.»
— Tucídides I.132
Diodoro conoce otro dístico, sin Pausanias, y algunos historiadores dudan de que el primero llegara a grabarse. Lo que sí está grabado en los anillos son nombres de ciudades: treinta y una, según quienes han leído la inscripción.

Pausanias el viajero copió en Olimpia la lista de la base del Zeus, y en ella hay islas, Ceos, Melos, Tenos, Naxos y Citnos, que Heródoto no pone en su línea de batalla. O la lista cuenta la guerra entera, o Heródoto se dejó gente: las dos cosas son posibles.
Heródoto cuenta siete tumbas llenas, y de las demás que se veían en Platea dice esto:
«Esas, según me entero, las levantaron vacías, avergonzados cada uno de haber faltado a la batalla, por los hombres que vendrían después.»
— Heródoto IX.85
Lo da de oídas, «según me entero», y Plutarco no se lo perdonó. Pausanias vio a la entrada de Platea tres tumbas y un altar de Zeus Liberador, y según Müller (2024), en 1972 se excavó ahí una cista con nueve o diez esqueletos recolocados: compatible con lo que vio Pausanias, sin que nadie pueda decir que sean de la batalla.

Aristodemo, el que mejor combatió según Heródoto
Heródoto dice quién combatió mejor en Platea, y no es Pausanias: es Aristodemo, el espartano que volvió vivo de las Termópilas.
«Aristodemo, porque quería morir por la culpa que se ha dicho, no fue honrado.»
— Heródoto IX.71
Los espartanos pensaron, dice Heródoto, que había buscado la muerte, y por eso no le dieron honores. Eso es lo que la fuente permite decir, y nada más.
Lo que sabemos y lo que no sobre la batalla de Platea
- Lo sabemos por Heródoto: Mardonio cruzó el Asopo al ver vacío el campo griego, tras una retirada nocturna que se rompió. Diodoro cuenta otra cosa.
- A una generación de la batalla, Simónides, Heródoto y la lista de Olimpia ya no coincidían en quién había combatido.
- No sabemos dónde estaban la fuente, la Isla y el santuario de Deméter, ni qué ha salido de la excavación empezada en 2019 bajo dos iglesias del valle.
- No sabemos qué día fue en nuestro calendario, cuántos eran, quién mató a Mardonio ni quién lo enterró.
- Las fiestas cada cuatro años, el altar y el juramento los cuentan Plutarco, Pausanias y una estela de Acarnas del siglo cuarto antes de Cristo; los historiadores de hoy los fechan mucho después de la batalla.
Queda una pregunta que las fuentes dejan abierta. Cuando una ciudad hace grabar su nombre entre los que combatieron en Platea, ¿cuenta la batalla de un día, o cuenta la guerra?
Preguntas frecuentes sobre la batalla de Platea
¿Cuándo fue la batalla de Platea?
La batalla de Platea se libró a finales del verano del 479 a. C., un año después de Salamina. Plutarco da el día en dos calendarios, el ateniense y el beocio, pero a qué día del nuestro corresponde lo discuten los historiadores, que hablan de septiembre.
¿Dónde fue la batalla de Platea?
En Beocia, entre el monte Citerón, al sur, y el río Asopo, al norte, cerca de Platea y frente a Tebas. Del templo de Hera se encontraron los cimientos en 1891; los demás lugares que nombra Heródoto, como la fuente Gargafia o la Isla, no están identificados.
¿Quién ganó la batalla de Platea?
El ejército griego, al mando del regente espartano Pausanias. Según Heródoto, Mardonio murió en el combate, los persas se volvieron a su campamento de madera, los atenienses abrieron brecha en el muro y Artabazo, con cuarenta mil hombres, se marchó hacia Asia sin combatir.
¿Por qué atacó Mardonio en Platea?
Según Heródoto, en el consejo del undécimo día Mardonio rechazó la propuesta de Artabazo de retirarse a Tebas y gastar el oro, y se impuso porque el mando era suyo. Al alba vio vacío el campo griego y cruzó el Asopo detrás de lo que, según Heródoto, tomó por una huida. Diodoro no cuenta esa retirada.
¿Quién mató a Mardonio?
No lo sabemos. Heródoto dice que lo mató Aeimnesto, un espartano de nota; Plutarco, que fue un espartiata llamado Arimnesto, con una piedra; y Pausanias vio en Platea la estatua de un Arimnesto que mandó a los plateos, sin atribuirle la muerte. Un epigrafista propone que el espartano y el plateo eran el mismo hombre.
¿Cuántos murieron en la batalla de Platea?
Heródoto da tres cifras de muertos griegos y no las suma: 91 lacedemonios, 16 tegeatas y 52 atenienses. Plutarco cuenta 1.360 griegos en total, y Diodoro, más de diez mil enterrados. Del lado persa, Heródoto dice que de trescientos mil, quitando los cuarenta mil de Artabazo, no sobrevivieron ni tres mil. Ninguna cifra se puede comprobar.
¿Quién combatió en la batalla de Platea?
Según Heródoto, contra los persas solo combatieron lacedemonios y tegeatas, y los atenienses lo hicieron contra los beocios. Simónides pone a los corintios «en medio»; Diodoro, a corintios, sicionios y fliasios persiguiendo a Artabazo; y la base del Zeus de Olimpia lista también islas. Las fuentes no coinciden.
¿Qué es la columna de las serpientes?
Es la serpiente de bronce de Delfos que, según Heródoto, se hizo con la décima parte del botín de Platea para sostener un trípode de oro. En el siglo cuarto de nuestra era se llevó a Constantinopla, y hoy está en Estambul, sin las cabezas, con nombres de ciudades grabados: treinta y una, según quienes han leído la inscripción.
Las referencias completas están en la ficha de reconstrucción, y el episodio, en el canal de Immortalis Cruor. Antes de Platea: Salamina y las Termópilas.
Qué se sabe y qué no
Cada afirmación lleva su respaldo y, cuando corresponde, su naturaleza, su controversia y cómo se lleva a imagen. El recuadro más grueso marca lo mejor sostenido; el discontinuo, lo que se discute; el punteado, lo más débil o lo expresivo. Qué significan estos campos.
Ver qué significa cada marca
Naturaleza: Qué tipo de cosa se afirma
- H Hecho
- Un hecho o un acontecimiento: «marcharon toda la noche».
- N Cifra
- Una cifra o una magnitud. Depende de la aritmética antigua y de la propaganda.
- M Motivación
- Una intención o un estado mental. Nadie ve una intención: casi nunca alcanza el respaldo más alto.
Respaldo: Cuánto lo sostiene la evidencia
- E3 Corroboración independiente
- Dos testimonios sin dependencia conocida, o un testimonio más evidencia material que identifica lo afirmado, no que meramente lo permite.
- E2 Testimonio único
- Una sola tradición lo cuenta, sin corroboración independiente.
Controversia: Si hay disputa
- K0 Sin desacuerdo conocido
- Nadie lo discute. El silencio de una fuente no es desacuerdo.
- K1 Las fuentes antiguas divergen
- Los relatos antiguos no cuentan lo mismo, y se cuentan las dos versiones.
- HechoMotivaciónTestimonio único
Según Heródoto, Mardonio decidió combatir contra el consejo de Artabazo, que proponía retirarse a Tebas y gastar el oro, porque el mando del ejército lo tenía él, del rey (IX.41-42).
- HechoMotivaciónTestimonio únicoLas fuentes antiguas divergen
Mardonio cruzó el Asopo cuando vio vacío el campo griego, detrás de lo que, según Heródoto, tomó por una huida (IX.58-59). Diodoro no cuenta ninguna retirada (XI.31.1-2).
- Testimonio únicoLas fuentes antiguas divergen
Según Heródoto, la retirada nocturna se rompió: la mayoría no fue a la Isla y siguió hasta el templo de Hera, y Amonfáreto se negó a moverse hasta el alba (IX.52-57).
- Corroboración independiente
Mardonio murió en el combate, y muerto él, los persas se volvieron hacia su campamento.
- Testimonio únicoLas fuentes antiguas divergen
Según Heródoto, contra los persas solo combatieron los lacedemonios y los tegeatas; Simónides, Plutarco, Diodoro y la base del Zeus de Olimpia cuentan otra cosa.
- CifraTestimonio únicoLas fuentes antiguas divergen
Heródoto da tres cifras de muertos griegos y no las suma: 91 lacedemonios, 16 tegeatas y 52 atenienses. Plutarco cuenta 1.360; Diodoro, más de diez mil enterrados.
Lo que no sabemos
- Dónde estaban la fuente Gargafia, la Isla y el santuario de Deméter: ninguno de los lugares que nombra Heródoto está identificado.
- Qué salió de la excavación empezada en 2019 bajo las iglesias de San Demetrio y San Juan: no se ha publicado donde hemos buscado.
- Qué día fue en nuestro calendario: Plutarco lo da en dos calendarios, el ateniense y el beocio, y su equivalencia se discute (septiembre).
- Cuántos eran en cada ejército.
- De quién supo Heródoto lo que se dijo en el consejo persa.
- Quién mató a Mardonio y quién lo enterró.
- Si las tumbas vacías que Heródoto cuenta «según me entero» eran vergüenza o costumbre.
- Si la lista de Olimpia cuenta la batalla o la guerra.
Fuentes
Leídas directamente
- Heródoto, Historias IX. Texto griego en Perseus Digital Library; traducción castellana de B. Pou, cotejada con la inglesa de A. D. Godley.
- Esquilo, Los persas 798-824. Texto griego en Perseus Digital Library.
- Tucídides I.20, I.132, II.71 y III.58. Texto griego en Perseus Digital Library.
- Plutarco, Arístides 11 y 19-21. Texto griego en Perseus Digital Library; traducción castellana de A. Ranz Romanillos, cotejada con la inglesa de B. Perrin.
- Plutarco, Sobre la malevolencia de Heródoto 42. Texto griego en Perseus Digital Library.
- Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica XI.29-33. Texto griego en Perseus Digital Library.
- Pausanias, Descripción de Grecia V.23, IX.2, IX.4 y X.13.9. Texto griego en Perseus Digital Library.
- Juramento de Platea, estela de Acarnas (Rhodes y Osborne 88). Con la traducción de S. Lambert en Attic Inscriptions Online.
- Müller, Christel (2024). «Plataean Remembrances: The Monuments of the Battle from the Imperial Period [and] Backwards». Classica et Mediaevalia, Supplementum 1: 17-42. Consultar DOI 10.7146/classicaetmediaevalia.vi1.145227.
- Jones, Robert Thomas (2020). The Prospect of Reconstructing Ancient Battlefields in the 21st Century: A Case Study Using the Battle of Plataea (479 B.C.E.). Tesis doctoral (Doctor of Philosophy in Classics), University of Newcastle (Australia). La universidad y el año de concesión, según el repositorio de la universidad; la portada está fechada en agosto de 2019.
- West, M. L. (1993). «Simonides Redivivus». Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik 98: 1-14. Consultar
- Boedeker, Deborah (1995). «Simonides on Plataea: Narrative Elegy, Mythodic History». Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik 107: 217-229. Consultar
- How, W. W. y Wells, J. A Commentary on Herodotus. Oxford: prefacio de 1912; segunda impresión, con notas adicionales, 1928. Consultar Copia leída: Project Gutenberg n.º 24146 (2008).
- Macan, Reginald Walter (1908). Herodotus: The Seventh, Eighth, & Ninth Books. Londres: Macmillan. Consultar Portada no vista; título según el manifiesto de la biblioteca. Leídos: vol. I, parte 2, IX.1-89 (págs. 595-781), y vol. II, apéndice VIII, «Plataia» (págs. 342-397).
- Mann, Christian (2024). «Running for Remembrance: The Eleutheria of Plataiai». Classica et Mediaevalia, Supplementum 1: 43-65. Consultar DOI 10.7146/classicaetmediaevalia.vi1.145228. Solo el resumen.
- Krentz, Peter (2013). Reseña de Paul Cartledge, After Thermopylae: The Oath of Plataea and the End of the Graeco-Persian Wars (Oxford University Press, 2013). CJ-Online 2013.07.09. Consultar Davidson College.
- Dickinson, Oliver (2023). Reseña de A. Konecny y N. Sekunda (eds.), The Battle of Plataiai 479 BC (Viena: Phoibos, 2022). Journal of Greek Archaeology 8: 348-349. Consultar DOI 10.32028/jga.v8i.2373.
Conocidas a través de otra fuente
- Simónides, elegía de Platea (frr. 15-16 West²). A través de Plutarco y del papiro P.Oxy. 3965, según West 1993 y Boedeker 1995.
- Meiggs y Lewis 27. Citado por Müller y por Jones.
- Knoepfler (2004-2005). Citado por Müller.
- Luppe (1994). Citado por Boedeker.
- Cartledge (2013). Citado por Müller y por la reseña de Krentz.
- Patay-Horváth (2022). Citado por la reseña de Dickinson.
- Roesch (1982). Citado por Müller.
- Van Rookhuijzen (2019). Citado por Jones.
- Burn. Citado por Jones.
- Spyropoulos (1972). Citado por Müller.
- Valckenaer. Citado por Macan.